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Marta y Juan

Boda Marta y Juan

Esta es una historia que demuestra cómo el mundo es un verdadero pañuelo. Un buen día Marta se puso en contacto con nosotros estudio para informarse sobre nuestro trabajo. Acordamos una primera cita y cuando los novios aparecieron, Juan y yo nos dimos cuenta de que habíamos sido amigos de la infancia. Y ahora nosotros íbamos a encargarnos de su boda. ¡Toda una bonita casualidad!

Fotógrafos Asturias – Producciones CM.

Una boda con un sol espectacular

Marta y Juan se casaron en el mes de junio. Ella opositora y el maestro decidieron darse el sí quiero en la Iglesia de San Isidoro el Real de Oviedo. Esta parroquia es una de las más antiguas de la capital del Principado. Fundada hacia el año 1200 estuvo primitivamente situada en lo que hoy se conoce como la Plaza del Paraguas. Hoy día, se encuentra ubicada en la Plaza de la Constitución, junto al Ayuntamiento.

De estilo barroco, cuenta con una planta rectangular y con una nave única en la que se abren tres capillas. Su riqueza cultural es tal que además cuenta en su interior con variados y ricos retablos barrocos, en los que figuran obras de Luis Fernández de la Vega y Antonio de Borja. Los más destacados son el Retablo Mayor, el llamado «de la Pasión», donde se veneran las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores o de la Soledad y el Santo Cristo Yacente, así como el de El Calvario.

Lo cierto es que nuestros novios, Marta y Juan, no podían haber escogido un escenario mejor para su enlace. Y es que además, esa mañana de sábado el sol brillaba por todo lo alto y el día era espléndido. ¡Toda una suerte!

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Marta, la novia

Lo cierto es que Marta estaba preciosa ese día. Su estilo era muy romántico y natural. Con un sencillo recogido en el pelo realizado por Barbareando y sin velo. El maquillaje sencillo y cálido corrió a cargo de Reyes Tabarés. Una combinación perfecta para una novia que brillaba por sí sola en el día de su boda.

Una vez lista Marta se subió a un coche clásico con el que llegó hasta la iglesia. Juan estaba ansioso esperándola dentro en compañía de todos los invitados.

Fotógrafos de bodas en Ovido

Juan, el novio

¿Qué novio no está nervioso el día de su boda? Pues Juan no iba a ser menos. El novio escogió para el día de su enlace un traje en azul marino con brillo, un chaleco gris y una corbata de formas geométricas. Lo cierto es que estaba muy elegante. Lo mejor era su sonrisa, la cual lo decía todo.

Una vez finalizada la ceremonia. La pareja de recién casados fue recibida fuera de la iglesia por una banda de gaiteros que acompañaron el momento de la tirada de arroz y confeti por parte de los invitados.

El banquete en el Castillo de San Cucao

Tras la ceremonia todos se desplazaron hasta el Castillo de San Cucao. Lugar elegido por la pareja de novios para el banquete. Este fue el lugar donde hicimos las fotos exteriores con la pareja. Un trabajo que resultó muy ameno gracias a su complicidad.

Cuando terminamos nos fuimos hacia el salón del banquete, pero todo el mundo se quería hacer una foto con los novios durante el cóctel, así que casi hubo que obligarles a que entraran para que terminaran por sentarse para recibir la entrada de la pareja. En todas las bodas pasan anécdotas como estas.

Y es que los novios tenían una entrada al salón de lo más original preparada. Lo hicieron bailando al ritmo de la música. Aquí pudimos ver a una Marta más entregada y a un Juan un poco más comedido.

El banquete fue todo un éxito. Como anécdota, a un amigo del novio le preguntaron que como quería el enterito, si poco pasado, medio, o mucho y él les pido uno de cada y se los comió los tres. ¡Increíble!

Tras la comida llegó el momento del corte de la tarta nupcial. Momento en el que todos pudieron disfrutar del regalo que el Castillo de San Cucao tenía preparado para la pareja. Unos preciosos fuegos artificiales que los invitados pudieron ver desde sus propios asientos. La verdad es que fue un momento muy mágico.

Los detalles de esta pareja de novios fueron algo fuera de lo común. Ni Marta ni Juan querían que sus detalles fuesen cosas sin valor, así que decidieron regalar a sus invitados algo útil y escogieron una botella de aceite y vinagre para agradecer a todos su presencia.

El primer baile como marido y mujer

Por fin, llegó el momento de demostrar todos esos años de clases de baile que los novios llevaban a sus espaldas. Este fue un vals preparado a conciencia que salió a la perfección. Tras el baile Marta regaló su ramo de novia a su madre.

Por su parte, el hermano del novio leyó unas palabras que hicieron que Juan no pudiese evitar emocionarse hasta el punto de romper a llorar. Fue un momento de lo más emotivo que todos vivimos con mucho sentimiento.

El reportaje de bodas en Oviedo

Este fue uno de esos trabajos que uno agradece tener que hacer. Los novios nos lo pusieron muy fácil tanto en el reportaje pre boda, en la boda, así como en la post boda. Las imágenes de Marta y Juan reflejan una gran complicidad y mucho amor.

Solo nos queda desear a la feliz pareja toda la suerte del mundo y darles las gracias por elegirnos.